miércoles, 2 de febrero de 2011

La elasticidad de un chicle no es infinita.

Si tuviese que escoger un momento de los numerosos que vivimos, no sabría.
Si tuviese que elegir alguno de tus besos, te sorprenderías, vivo en un mundo de indecisiones con sabor a menta y de mentiras de tacto rugoso.
Mis vicios tienen que ver contigo.
Mis tropiezos dependen de ti.
Mi alegría se caracteriza por las esposas que la unen a la tuya.
Tú eres como el bambú, yo soy la tormenta.

Disfruto con las idioteces e imprudencias que me hacen fumar cigarrillo tras cigarrillos.
Sufro con la opacidad de nuestras mentes trastornadas.
Si mis dudas fuesen almacenadas,un armario sería insuficiente.El caotismo ya forma parte de mi vida, así que no esperes clasificación alguna en esta peque
ña tormenta que brota de mi utopía inalcanzable.
Soy tu mundo paralelo, es hora de asumirlo como más allá de un simple concepto.


No estiraré más este chicle, no por ahora.

jueves, 27 de enero de 2011

Dime, ¿de qué color presenciaste el final?

No tengo ninguna historia que pueda ser contada, pero quiero escuchar la tuya. Dices que no puedes expresarla con palabras, por lo que agarras mi mano y me miras a los ojos.
En un ambiente de luces de neón y música, nadie se resiste a sonreir.
Sabes que si jugamos a este juego tienes todas las de perder.
No intentes probarme porque no tiendo a reaccionar bien, pero, para hacerlo más fácil, déjame ir a por una bebida y las cosas adquirirán cierta sencillez para ambos.
El tiempo no pasa, cuando no se le ve pasar.
Sinceramente, no recuerdo como acabé contándote historias tristes a cerca de mí misma, tampoco recuerdo cómo acabé confiando en ti, pero en ese momento, sabía que podía.
Supongo que predominaba algún tipo de intuición de los numeros fines de semana que pasamos tomando té en la cama.
Supongo que era feliz en tus boxers y en tu camiseta.
Supongo que no existía nadie en el mundo que te sustituyese.

sábado, 22 de enero de 2011

Dormir, siempre ayuda cuando no hay otro lugar a donde ir.

Me tienes donde quieres, pero una vez más, te diré que no me importa puesto que mi lengua ya se ha acostumbrado a mentir.
No me gustaría traficar con sentimientos, razón por la que no envidio el papel que desempeñas.
Mi consuelo; verte contra la pared.
Mi alegría; la desconozco.

Ponte en mi lugar.
¿Has sentido alguna vez que el mundo no es justo?
Si te identificas, aquí siempre serás bienvenido.
Sol
emos cantar canciones que evitan aguarle el día a tu mirada.
Nos deleitamos imaginando el Cielo, si es que existe, como un instante de sexo retenido.
Sonríe, llegó el momento de la pregunta; ¿qué es para ti un recuerdo; algo que se tiene o algo que se ha perdido? Si no sabes la respuesta aún te queda la almohada.


miércoles, 19 de enero de 2011

Tan realista como la sonrisa de las fotos escolares.

Sintiéndose con el ánimo algo más alto de lo habitual, decidió sentarse a escribir 14 cosas que la hacían feliz y enumerarlas según esas ideas brotasen de su cabeza de ese modo tan desordenado que encajaba con su concepto de orden.

1. Los días de lluvia o los que eran acompañados con neblina espesa.

2. Leer y creerse involucrada en la historia.

3. El sabor de aquellos labios fusionados con los suyos propios.

4. El estado zombie a la hora de zurcar la c
alle con los auriculares a punto de estallar en el interior de sus orejas.
5. Sentirse extranjera en su propia ciudad.
6. Aprender todo tipo de cosas que encajasen en su concepto de interesante.
7. Las carcajadas que producen dolor de estómago.
8. La reproducción de su canción favorita de la
semana encontrándose el ipod en modo aleatorio.
9. Superarse y superar lo que según su opinión, debía ser superado.

10. Recitar la escena de su película favorita como si del Buenosdías se tratara.

11. El palpitar de la ventana del messenger cuando eres tú quién saludas.

12. Descubrir que había personas para las que realmente ella era algo.

13. El momento en el que asumía la hipocresía y la conveniencia como quién hace que el agua descienda por su garganta.
14. Lo bien que sabía engañar y engañarse.

Lástima que no sea el momento de escribir las 14 cosas que harían que mi grado de felicidad no fuese ficticio o anti-materialista- pensó-.



domingo, 16 de enero de 2011

Una vida en cero coma.

El último sonido que oyó fue el boom de una bala. Tragándose sus palabras, sentimientos y emociones, dio media vuelta para no volver jamás.


miércoles, 12 de enero de 2011

Interpretación propia con una pizca de determinación.

Apagó su corazón a la vez que apagó el ordenador.
Su mente se fundió junto con el término decisión.
No más quiebres si de verdad existía algo de amor propio en su interior.
No más lágrimas si la dignidad alguna vez fue algo para alguien.
Quería vivir sin emociones que consiguiesen hacer variable su estado de ánimo.
Quería sonreír a su propio reflejo satisfactoriamente.
Dejar la hipocresía atrás.
Adornar con seguridad todo momento.
Pretender que sus pasos pareciesen más firmes que los de cualquiera.
No sentir miedo y disfrutar cada uno de sus placeres por mucho que fuesen perjudiciales.
Ser indiferente pero no pasar desapercibida.
¿Contradicción? No esta vez.
Avanzaba la película de su vida y no iba a tirar más momentos por la borda.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Y dicen que los fumadores sufren de dependencia.

Uno de esos días en los que ves todo oscuro, sin vida, y objetivamente sin ningún punto optimista del que agarrarte.
Camino, sin saber si el paso que doy es hacia delante o hacia atrás.
Mis sentidos no perciben nada de lo que ocurre a mi alrededor,todo gira entorno a un caos sin explicación.
Sigo vagando sin percatarme de todo excepto esos estúpidos momentos que deberían ser prescindibles.
Tu sonrisa, siempre tan expresiva.
Tu tacto, siempre tan adictivo, más que la nicotina, añadiría si quisiese precisar.
Si fuese lista, olvidaría todo.
Mis sentimientos son más importantes que los tuyos. No es egoísta si conoces mi historia.
Puedo estar tanto en tus brazos como a tus pies.
Lo peor de todo es que ya nada me importa.
Sólo queda fumar y hacer que el mundo gire a mi alrededor en ese preciso momento en el que el papelillo se consume.

martes, 14 de diciembre de 2010

El ímpetu sobre la frustración.

Su imagen corrompía en sus más profundos pensamientos con el susurro de cada ráfaga de viento que él era capaz de percibir.
El olor a cigarrillos le traía a la mente sus dulces labios.
El pasar delante de una librería, sus largos dedos cuyas uñas estaban siempre pintadas de un color,negro, y sujetando un libro, frecuentemente de Miller, o de Orwell.
Los días de sol, a su piel, de tacto inimaginable, y a esos dos lunares característicos que se encontraban aislados en una pequeña parte de su hombro.
Y cada sonido, palabra, o melodía, siempre que fuesen agradables, se asemejaban a su voz.
Pasaba las tardes intentando aprender los apuntes de filosofía, pero, inconscientemente, su cerebro sólo se esforzaba por aprender el olor del perfume que acompañaba a su ropa.
Intentaba comprender complicadas ecuaciones pero el único dilema real era el qué hacer para no perder el sentido común.
Ya no había marcha atrás, se encontraba en el parque de siempre,a la hora de siempre y ella estaba allí,con una sonrisa dibujada en su rostro y con 1984 sujeto en la otra mano, cerrado, esperando a que él se acercara.

lunes, 6 de diciembre de 2010

La imaginación no cobra facturas económicas.

Pensábamos que quebraríamos sistemas.
Considerábamos la vida como hipocresía.
Imaginábamos situaciones que originarían política social .
Hablábamos de metas, sueños, propósitos y demás planes posibles,esquivando, en zig-zag,
cualquier tema relativo a la realidad que compartíamos.
Mascábamos chicle compitiendo para ver quién hacía la pompa mayor en una sala donde todas las miradas susurraban indignamiento o acusación de falta de educación.
Generabas electricidad en mí con únicamente besarme entre la oreja y la mejilla.
Me relatabas el mundo de extremo a final, de tal manera, que hacías que lo impuesto se asimilara con la propia nada.
Entrelazabas tu mano junto a la mía, haciéndome sentir estática debido a la sensación de conformismo que creabas al estar simplemente a mi lado.
Nos pasábamos el cigarrillo mientras cantábamos nuestras canciones sobre el sofá roído gris.
Tomábamos tazones de chocolate caliente contemplando, en el alféizar de la ventana,cómo éramos insignificantes comparados con la masa de gente que cruzaba los pasos de zebra de Gran Vía.
Hubiéramos sido libres si todo hubiese ido más allá de un simple fantaseo que una chica más,imagina en medio de una sosa clase de Matemáticas.